¿En qué momento esta veneración ante la energía poderosa de la mujer se volvió deseo de exterminio? En este país de impunidad, la respuesta más simple podría ser: “Las matan porque pueden y porque no hay castigo para expiar la culpa”.
Calvario
Tus familiares no hemos podido velarte, ni llorar junto a tu cuerpo, ni arrojarte un puño de tierra, ni mirarte por última vez; no hemos tenido paz.
Atenea, un dolor de cabeza
Alondra tocó fondo en soledad para renacer, para impulsarse con todo su ser hacia arriba, para librarse del fango y dar una rabiosa bocanada de aire que la devolviera a la vida.