y el trabajo patrimonial
En esta ocasión, la literata Julieta Portillo escribirá sobre la importancia y pertinencia de los estudios de colectividades, cultura y sociedad. Esta es la reseña del capítulo “El mercado de identidades colectivas y el trabajo patrimonial” que forma parte del libro Polisistemas de cultura de Itamar EvenZohar.
El teórico israelí, es el creador de la teoría de los polisistemas, la cual es utilizada dentro de los estudios culturales que han tenido un gran auge a lo largo del siglo XX y XXI.
Este capítulo nos habla sobre la “política de identidades”, ésta es comprendida por Even-Zohar como: “el conjunto de elementos representativos de una colectividad” (219). Si nos situamos dentro del contexto de la sociedad y la cultura, la política de identidades se nos presenta como base indispensable para la constitución de las colectividades. Desde las primeras líneas podemos entender que estas “políticas de identidades” son usadas por «fuerzas dominantes” para poder gobernar a las comunidades, regirlas y mostrar “quién posee la cultura” (220).
Even-Zohar habla de lo necesaria que es la unidad para que estos grupos puedan existir y mantener su lugar dentro de la sociedad; esto se identifica como “identidad colectiva”, que “conserva la unidad de un grupo, y legitima la existencia del mismo como una entidad separada” (219). El tener una identidad colectiva les permite a los grupos sociales tener privilegios y marcar una diferencia con otras colectividades.
De igual manera, menciona los elementos que hacen posible la configuración de la identidad de un grupo desde que ésta se crea y para que se mantenga dentro de las reglas de la sociedad. El conjunto de elementos son los siguientes: la fabricación, la inculcación y la declaración. Todos ellos tienen una doble función: la primera es la “cohesión del grupo” y la segunda es la “distinción de otros grupos”. Ambas son la base para que una colectividad conserve su lugar dentro del resto de grupos sociales, sin embargo, dentro del texto se comenta con más detalle sobre la “cohesión de grupo” y la razón es porque es necesaria para la creación de pertenencia y darle un sentido a la misma. Even-Zohar nos dice que el tenerla puede implicar una “lealtad y sacrificio de los miembros del grupo” y éstos deben ser “disposiciones individuales”, es decir, que a lo largo de la historia de estos grupos será necesario de alguna forma, contar con el compromiso por parte de los individuos que lo conformen. En algunos momentos los “productores” de dichos elementos han sido individuos con lugares de “abajo”, pero en un principio fue creados por líderes de estos grupos.
Para continuar, la palabra repertorio sale a relucir en otra faceta de este mercado de identidades. El repertorio puede y ha sido movido por la población (revoluciones) y el repertorio impuesto por las fuerzas dominantes (dictaduras, por ejemplo). La identidad colectiva que mencionamos previamente pasa a funcionar como un bien y se convierte en un capital simbólico. Este capital es entendido como lo que le permite tener un status al grupo o colectividad que lo consigue; con él puede justificar, mantener y separarse de otras colectividades y, de igual manera, excluir a otras por el lugar que ocupa.
Con base en la idea de repertorio y las opciones que éste brinda a las colectividades se agregan dos conceptos, como el de valoración de identidades donde se habla sobre la competencia entre grupos por conseguir un status y, por lo tanto, el acceso a recursos. Asimismo, encontramos el concepto de mercado intergrupal, donde los bienes ya han sido otorgados a estas colectividades desde mucho tiempo atrás. Esto da como resultado que haya una jerarquización entre los diferentes grupos que la conforman y, por lo tanto, que unos tengan oportunidades que otros no, todo esto de la mano de elementos como: edificios, templos o riquezas con mucha importancia en un momento determinado. Así, estos grupos pueden formar su identidad y la mantienen sobre otras.
Igualmente, la memoria colectiva es un elemento clave dentro de los repertorios que mencionamos en los párrafos anteriores, ya que estos se pasan de generación en generación y ha sido uno de los más efectivos y populares de acuerdo con Even-Zohar. Sin embargo, cuando estos grupos pasan por momentos de inestabilidad, es necesario que haya un trabajo identitario para que pueda crearse un patrimonio y pueda asegurar su existencia y mantenimiento. La otra cara de la moneda, es cuando un grupo tiene firme su cohesión de grupo y esto provoca que “pueda perder intensidad, y el trabajo patrimonial generalmente se reduce a la mercantilización de los objetos y las imágenes que constituyen la parte del repertorio ya reconocido” (225)
Para concluir, debemos retomar la idea de patrimonio como una de las figuras centrales dentro de los elementos clave para la creación de una identidad entre grupos sociales para poder mantenerse con cierto status y liderazgo en comparación de otras colectividades pero, eso no siempre va a implicar que se mantenga una unidad en los individuos que conforman esa sociedad ya que no hay una relación directa con ellos, o al menos no la comparten del todo.
Referencia:
| Itamar Even Zohar: “El mercado de identidades colectivas y el trabajo patrimonial” en Polisistemas de cultura (2007), pp. 219-227. |
Deja un comentario