Sin duda, la violencia nos obliga a replantear nuestro presente. Inaugurando esta sección, tres voces femeninas se alzan, solidarias, contra la violencia. Dolidas, pero aún con optimismo, escriben porque saben que lo mejor está por venir. En esta ocasión presentamos un poema en prosa de Natalia Domínguez Hernández con dedicación especial y cariñosa.
A la memoria de mi tío Alberto
A diario despierto con la esperanza de que me digan que ese cuerpo sin vida, no eres tú. Despierto pensando que regresaste y que me sonríes. Sueño toda la noche con historias de vida y en todas, tú eres uno de los personajes. Tu corpulencia aparece en otros hombres, en los que realizan actividades de trabajo como las tuyas, en los fantasmas que habitan mi cabeza. Espero que las pruebas forenses me digan que eres tú o que no lo eres. Si no eres tú, será la regresión a la agonía; pero si lo eres, el sufrimiento continuará. Tus familiares no hemos podido velarte, ni llorar junto a tu cuerpo, ni arrojarte un puño de tierra, ni mirarte por última vez; no hemos tenido paz. Llevamos más de veinte días esperándote, esperando una respuesta, la espera más larga y dolorosa. Y somos tú y yo en esa situación, y somos la madre, el padre, el hermano, la amiga, el novio de todos los que vivimos este calvario de los muertos irreconocibles. De todos los que sufrimos la violencia en México, de todos los que perdimos un ser querido.
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